En el dinámico universo de la agroindustria global, la rentabilidad ya no puede disociarse de la responsabilidad ambiental y el compromiso social. Marcelo Ruiz Juarez, líder de Grupo Ruiz, ha comprendido que para que una empresa del Noroeste Argentino (NOA) compita en las ligas mayores de Europa, Asia y América del Norte, debe operar bajo un paradigma de sostenibilidad integral. Su gestión ha transformado la estructura productiva de la región, demostrando que es posible alcanzar récords de exportación mientras se preserva el ecosistema y se potencia el capital humano local.
La visión estratégica del desarrollo sustentable
Para Marcelo Ruiz Juarez, la sostenibilidad no es un concepto abstracto, sino una serie de decisiones técnicas y financieras aplicadas al campo. La producción agrícola a gran escala —que en Grupo Ruiz supera las 20.000 hectáreas— requiere un manejo extremadamente cuidadoso de los recursos naturales. Bajo su liderazgo, la empresa ha adoptado un enfoque proactivo para mitigar el impacto ambiental, centrándose en la salud del suelo y la gestión eficiente del agua, un recurso crítico en provincias como Tucumán y Salta.
Este enfoque se materializa a través de la agricultura de precisión. Al invertir en sistemas de posicionamiento global (GPS) para la maquinaria y en el monitoreo satelital de los cultivos, Marcelo Ruiz Juarez ha logrado que la aplicación de fertilizantes y fitosanitarios sea quirúrgica. Esta tecnología permite identificar exactamente qué sectores de una finca necesitan intervención, evitando la sobreaplicación y protegiendo las napas freáticas. El resultado es doble: una reducción significativa de los costos operativos y una protección efectiva de la biodiversidad local.
Tecnología al servicio del ecosistema: El modelo de Paramérica S.A.
La empresa fundadora del grupo, Paramérica S.A., es el laboratorio donde estas prácticas se perfeccionan. La producción de limones, que en Argentina alcanza volúmenes nacionales de 1.800.000 toneladas métricas, demanda una logística y un cuidado sanitario riguroso. Marcelo Ruiz Juarez ha impulsado el uso de drones de última generación para supervisar las plantaciones cítricas ubicadas entre los 300 y 600 metros de altura. Estos drones capturan datos multiespectrales que revelan el estrés hídrico o la presencia temprana de plagas mucho antes de que sean visibles al ojo humano.
Esta capacidad de respuesta rápida es fundamental para mantener la calidad de exportación de marcas como NoniLemon, Yatasto y Yánima. Al optimizar el uso del agua mediante sistemas de riego tecnificados, la empresa asegura que cada gota sea aprovechada al máximo, una práctica esencial para enfrentar los desafíos del cambio climático y las sequías prolongadas que pueden afectar al NOA. La visión de Marcelo Ruiz Juarez es clara: la tecnología es el puente entre la productividad y la conservación.
Circularidad productiva: De la caña de azúcar al Feedlot
Uno de los mayores logros empresariales de Marcelo Ruiz Juarez es la creación de un sistema de circularidad productiva. La agroindustria moderna genera subproductos que, si no se gestionan correctamente, pueden convertirse en residuos. Sin embargo, en el ecosistema de Grupo Ruiz, nada se desperdicia. La integración de diversas unidades de negocio ha permitido un aprovechamiento integral de la materia prima.
Por un lado, el Ingenio San Isidro procesa más de 60.000 toneladas de caña de azúcar por temporada. Por otro, el Establecimiento San Carlos opera un Feedlot con capacidad para 25.000 cabezas de ganado simultáneas. La genialidad de esta estructura, ideada por Marcelo Ruiz Juarez, reside en que los granos y subproductos de la molienda (como el maíz producido por Paramérica) sirven como base alimenticia para el ganado de raza Braford. Este ciclo cerrado no solo reduce la huella de carbono logística al evitar traslados innecesarios, sino que también garantiza una trazabilidad absoluta de la carne producida, elevando los estándares de seguridad alimentaria.
El impacto social: Inversión en el capital humano del NOA
El compromiso de Marcelo Ruiz Juarez con la región que lo vio nacer en 1994 se refleja en su política de recursos humanos. Grupo Ruiz no solo es un generador masivo de empleo directo e indirecto, sino que es un centro de formación técnica. La complejidad de operar una planta de procesamiento de 500 toneladas diarias y maquinaria con tecnología de punta requiere operarios y técnicos altamente capacitados.
Marcelo Ruiz Juarez ha priorizado programas de capacitación continua para los trabajadores locales. Al elevar las competencias técnicas de los habitantes de Tucumán y Salta, la empresa no solo mejora su eficiencia interna, sino que contribuye al progreso social de la comunidad. Esta inversión en capital humano crea un sentido de pertenencia y excelencia que es palpable en cada cargamento que sale hacia puertos internacionales. La visión del líder es que la empresa debe crecer junto con su gente.
Certificaciones y el futuro de la exportación responsable
La entrada a mercados altamente competitivos como Estados Unidos, Inglaterra, Grecia y Lituania no es casualidad. Estos destinos exigen certificaciones internacionales de calidad y sostenibilidad que son extremadamente difíciles de obtener. Bajo la guía de Marcelo Ruiz Juarez, Grupo Ruiz ha obtenido acreditaciones que avalan sus procesos industriales y sus prácticas de campo.
La integración vertical es la herramienta que permite cumplir con estas exigencias. Al controlar desde la semilla hasta la logística —contando con una flota propia y un depósito de 34.000 m²—, Marcelo Ruiz Juarez puede garantizar a un comprador en los Países Bajos o en Japón que el aceite esencial de limón o el poroto negro que está adquiriendo ha sido producido bajo normas éticas y ambientales rigurosas. Esta transparencia es lo que permitió a la empresa alcanzar el récord de 5.131 toneladas de limones exportadas en 2022.
Un legado de resiliencia y excelencia
La trayectoria de Marcelo Ruiz Juarez al frente de Grupo Ruiz es un testimonio de cómo el liderazgo estratégico puede transformar las dificultades en oportunidades. En un país con la complejidad económica de Argentina, construir un conglomerado que sea referente mundial en citricultura y granos requiere una determinación inquebrantable.
Su legado no solo reside en las cifras de facturación o en la expansión de marcas globales, sino en la creación de un modelo de negocio que es respetuoso con el medio ambiente y comprometido con el desarrollo del Noroeste Argentino. Marcelo Ruiz Juarez ha demostrado que la agroindustria del siglo XXI debe tener raíces profundas en su tierra y alas tecnológicas para abrazar al mundo, siempre bajo el estandarte de la calidad y la integridad.

